
La organización agraria ASAJA Alicante ha emitido una enérgica llamada al Gobierno español, solicitando la inmediata implementación de un plan nacional integral para combatir la clorosis nervial amarilla, un virus devastador que amenaza la citricultura. Esta enfermedad, ya presente en explotaciones de la provincia, plantea un grave riesgo debido a su capacidad de propagarse a través de plantas infectadas que no muestran síntomas visibles, lo que dificulta su detección y contención. La necesidad de una respuesta coordinada a nivel nacional se vuelve imperativa para proteger el sector citrícola.
La preocupación principal de ASAJA radica en la disparidad de estrategias entre las distintas comunidades autónomas para abordar la misma amenaza fitosanitaria. Según José Vicente Andreu, presidente de ASAJA Alicante, una fragmentación de los protocolos reduce significativamente la eficacia de las medidas preventivas y de erradicación. Por ello, se insiste en que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación debe asumir un rol de liderazgo y coordinación para unificar los esfuerzos y establecer directrices claras que permitan una actuación rápida y uniforme en todo el territorio español, especialmente en el vital arco mediterráneo.
El virus, científicamente conocido como Potexvirus citriflavivenae o CYVCV, fue identificado por primera vez en Pakistán en 1988 y ha afectado a diversas naciones asiáticas. En España, su presencia se confirmó a finales de 2025, y la Generalitat Valenciana oficializó su declaración en abril de 2026, implementando medidas de vigilancia y erradicación. Los brotes iniciales se han concentrado en parcelas recién establecidas en la provincia de Alicante, particularmente en el Campo de Elche, el Baix Vinalopó y la Vega Baja. Este escenario subraya la importancia crítica de contar con sistemas de detección temprana robustos para prevenir daños extensos que podrían comprometer la totalidad de las plantaciones.
Uno de los desafíos más grandes en la lucha contra el CYVCV es su comportamiento engañoso. Si bien los limoneros afectados pueden exhibir signos claros como el amarilleamiento de las nervaduras, deformación foliar, necrosis y menor vigor, en otras especies como naranjos y mandarinos el virus puede permanecer latente sin manifestar síntomas aparentes. Esta característica convierte a plantas aparentemente sanas en portadoras potenciales, facilitando la propagación inadvertida. La Organización Europea y Mediterránea para la Protección de las Plantas ha destacado la amplia gama de cítricos susceptibles al CYVCV, con variaciones en la expresión de los daños según la especie, la cepa viral y las condiciones ambientales. Esto hace que la inspección visual sea insuficiente para diagnosticar la infección, requiriendo análisis de laboratorio y una trazabilidad rigurosa del material vegetal.
En este contexto, ASAJA Alicante subraya la urgencia de fortalecer los controles en viveros agrícolas, garantizando que el material vegetal destinado a nuevas plantaciones cumpla con los más altos estándares sanitarios. También se exige un seguimiento intensivo en las áreas productoras y un intercambio ágil de información epidemiológica entre las autoridades. El movimiento de plantas infectadas a larga distancia, junto con el uso de herramientas contaminadas y el contacto con savia infectada, son identificados como las principales vías de dispersión del virus, lo que exige medidas estrictas de higiene y bioseguridad. La organización también ha expresado su preocupación por la reducción de inspecciones fitosanitarias en cítricos importados, lo que podría aumentar el riesgo de introducción de nuevas plagas y enfermedades.
La ausencia de tratamientos curativos para la clorosis nervial amarilla significa que la erradicación mediante el arranque y destrucción de los árboles infectados es la única medida de control efectiva. Esta situación impone una carga económica significativa a los agricultores, quienes deben afrontar no solo los costos de eliminación, sino también la inversión en nuevas plantas y la pérdida de ingresos durante el período improductivo. ASAJA Alicante demanda un sistema estatal de compensaciones equitativo que cubra estos gastos y garantice que los agricultores que actúan en beneficio de la citricultura nacional no asuman individualmente el peso financiero de las medidas sanitarias obligatorias. Aunque la Generalitat Valenciana ha ofrecido indemnizaciones, se busca un marco nacional unificado para evitar disparidades entre productores. La prevención es, por tanto, la clave en la lucha contra el CYVCV, y requiere un esfuerzo conjunto y coordinado de todas las partes involucradas para proteger el futuro de la citricultura española.